Desocupado Lector:
Te quiero contar de mi, ser un poco mas personal, lo mas seguro es que no estés interesado en mis preferencias, mis gustos y disgustos, pero, el interés no es siempre lo que nos lleva a leer si no mas bien la ociosidad.
Esto lo digo por experiencia propia, cuando en el desayuno leo día con día los ingredientes de mis chocokrispies, o los nicks de mis contactos en el messenger. No es que me interese si no que el ocio me lleva a leer y luego tal vez a interesarme.
Siguiendo este principio les contare de mi.
Actualmente vivo en Cancún, ciudad que odio, no me gusta la gente, no me gusta el olor, la mugre por todas partes, la casa en la que vivo, no me gusta casi nada. Excepto por el mar privilegiado, los centros de entretenimiento y todas esas cosas eco turísticas.
Ya llevo dos años aquí y sigo sin acostumbrarme. Quiero mucho regresar a mi pueblo.
Extraño Mérida todos los días, me gusta como huele, la gente, las casas, que casi nada pase del segundo o tercer piso, los dos únicos buenos antros que aunque nadie se percate son estupidamente baratos. (léase Tekila y el cielo)
Obvio extraño a mi familia, mis sobrinitos que me rompen el corazón cuando los veo, mis hermanos, mis primas, mi vida.
Pero cuando vivía ahí lo único que quería era irme. Tan Irónico.
Cuando salí de Mérida no sabia cocinar nada, todo se me quemaba, vivía a base de sándwiches, o de la comida que se dignara a prepararme mi hermana o papa, cuando podían. Intente mil veces hacer galletas, brownies, pays, pasteles, todo sin éxito.
Solo tenia experiencia laboral en la empresa de mi mama, muy buena experiencia laboral pero finalmente un trabajo familiar, no podía decir que me había ganado un puesto por mi capacidad.
Hace tres años que me fui de mi anhelada ciudad era un remedo de mujer, confundida y difusa. Insegura, que no sabia hablar ingles y peor aun que no quería. Con un montón de sueños ilegibles.
Pero entonces, sucedió el primer milagro; Luego de tres meses de intento frustrados comencé a cocinar bien, y luego muy bien y ahora delicioso, pays, brownies, pasteles, chiles en nogada, lomitos, lo que se me ponga enfrente.
Y un tiempo después, el siguiente milagro, obtuve un trabajo muy pedorro en Zara (la tienda de ropa a la que todos vamos) era un trabajo horrendo, tenia que estar para por mas de 8 horas sin la posibilidad de sentarme a menos de que fuera al baño, donde por cierto pasaba mucho tiempo, con el pretexto de que tenia diarrea.
Tenia que bajar y subir kilos y kilos de ropa, si quería ganar mas dinero (que obviamente, quería) tiene que levantarme muy temprano para llegar a la hora que el camión llevaba la ropa y entonces escorarla toda en sus lugares antes de la apertura de la tienda, luego doblar turno y salir a las 11 de la noche, esto después de que todos los clientes desordenadores de ropa se habían ido y yo había termina de reordenar mi zona de trabajo.
Pero el trabajo, como siempre sucede, dio frutos y me ascendieron a coordinación, si, con el mismo sueldo pero mas horas y como pagan por hora eventualmente, mas lana.
Entonces vine a Cancún y el segundo milagro, apareció un trabajo frente a mi, sin que lo buscara, en el que ganaba mas de lo que muchos profesionistas ganan y de lo que mucha gente en Mérida diez años mas grande que yo podría ganar, conocí otros países, conocí mucha gente del medio laboral, hice una cartera de clientes, por diversas razones deje este pero otro trabajo salio igual de rápido y milagroso, donde no gano tanto, pero puedo descansar sábado y domingo, dormir mi siestecita a las 6 de la tarde.
Finalmente el tercer milagro, luego de años y años de estar incapacitada para hablar ingles, hable ingles, no sé como ni por que, pero un día podía hacerlo, presentar exámenes en ingles y pasarlos sin tener que estudiar.
Estoy estupidamente orgullosa de mi y ahora que lo pienso seguro esto es lo que me hace añorar mi ciudad, deseo como pavo real llegar a presumir mi cola multicolor.
Si lo pienso suena vanidoso, narcisita y nada humilde, pero vendrá el cuarto milagro, en el que aprenderé de la humildad y mi narciso interno morirá.
Felizmente podemos esperar.
lunes 18 de febrero de 2008
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